A un fugitivo de la justicia, se le aprehende sólo al verlo.
Mediante una incursión a suelo hondureño, el presidente Zelaya, demostró que los golpistas no lo quieren capturar, lo cual ya sabíamos cuando impidieron que el avión que lo llevó antes, aterrizara, estando pendiente la amenaza de captura y detención judicial. Eso es a todas luces antagónico con lo que han venido esgrimiendo los golpistas y sus simpatizantes, esparcidos mayoritariamente en las clases de privilegio en Honduras y alrededores.
Por eso no me extrañó ver a Kevin Casas opinando en CNN sobre el anormal comportamiento del presidente, de “violar” la Constitución Hondureña. “El diablo hablando de virtudes”, pensé, lo que me confirmó que aquí también, quienes querían el poder económico dominando a la justicia, taparon su actuación, como tapan la de los golpistas, no importa lo que hagan en contra de la ley, la institucionalidad y el pueblo. A Casas lo premiaron ésos, y CNN pondera esa actuación, pese a haber sido dolosa, violatoria de la ley y de la ética, y hasta confesa, porque al consultarle, precisamente a él, sobre el correcto comportamiento legal de los hondureños, se evidencia el manipuleo informativo del famoso canal, que se expande por todo el continente.
Con esas premisas y las noticias que los medios fieles a la verdad nos envían sobre la represión militar a los simpatizantes de Zelaya, no podemos negar que toda esta situación está deliberadamente manipulada. Porque si los golpistas, que justifican su actuación en un supuesto delito constitucional, que no esperaron a que se cometiera por parte del presidente depuesto, puesto que lo sacaron a la fuerza antes de supuestamente cometerlo, tuvieran realmente razón y los amparara la ley, no tendrían que haber recurrido a basar todo su moviendo en un carta falsa, de la que se derivaron luego, en cascada, una serie de actuaciones antijurídicas y que no tienen real existencia legal a la luz de la propia Constitución que dicen proteger. Porque la doctrina jurídica establece muy claramente que el acto absolutamente nulo, como el fundamentado en la falsa carta, es intrínsecamente inválido por inexistente, lo cual hace el mismo efecto en todos los actos derivados de éste.
Así las cosas, el hecho de no haber detenido a Zelaya en dos ocasiones en que ha estado en área hondureña, el día del impedido aterrizaje y recientemente cuando entró al país, a pie y desarmado, hace que dudemos de que los golpistas tengan verdadero asidero legal para actuar como dicen que actúan, si fuera así, lo habrían capturado.
Y además, con los atropellos que hacen a sus compatriotas opuestos, demuestran que hay un peligroso mar de fondo en todo esto. Que obviamente nos concierne a todos.