Rolando se va por Liberacionista

      Mariano Figueres Olsen
      2 de julio del 2008

      A medida que pasa el tiempo me convenzo cada vez más que el salir del PLN, hombro a hombro con el enorme Secretario General que había sido Luis Guillermo Solís, fue la decisión mas Liberacionista que podíamos haber tomado.

      Estando dentro del PLN, fueron muchísimas las personas valiosas que conocí y que tuve la oportunidad de llegar a querer. Es que al fragor de los combates de la vida se crean hermandades, cimentadas en las pasiones de la trinchera común, con sus dolores, y sus glorias. También, como es normal, tuve enfrentamientos a veces hasta muy acalorados con compañeras y compañeros de Partido.

      Antes de nuestra salida ya habían infiltrados, engordando la vaca en potrero ajeno, como en el 86, cuando algún engendro nefasto secuestró el Partido, y por suerte de entonces solo lo utilizó para sus propósitos momentáneos, abandonando el barco después. Salvo ese cuatrenio de oscurantismo del partido, las diferencias eran en ese tiempo entre Liberacionistas, unidos al fin por sus ideales, sus principios, y su trabajo político a favor de las mayorías. Incluso en la época de los Fundadores del Partido, se sabía de diferencias, de forma, pero en el fondo todos ellos eran, son, y serán Liberacionistas de verdad. Ser
      Liberacionista significaba vivir una ideología, y bajo esa estrella buscar servirle a las mayorías de la Patria.

      Cuando el PLN era el Partido Liberación Nacional, tuve a veces enfrentamientos con don José Miguel Corrales (por dicha no con doña Isabel!), pero entre Liberacionistas. Tuve el honor de compartir y también ser regañado (por exceso de juventud!) por don Luis Alberto Monge, entre Liberacionistas. En algún momento estuve cerca de eso que llaman "el poder", dando mis opiniones cuando fuera posible, entre Liberacionistas. Ya esa sana y constructiva discusión permanente no existe en el PLN. Ahora ahí dentro de esa cueva oscura y fétida hay que someterse a la voluntad de los intereses más inconfesables, anti-Liberacionistas y hasta anti-nacionalistas, y punto.

      Hoy nos llega la noticia desde la tierra de Leonidas, y del majestuoso Partenón, en el marco de la reunión de la Internacional Socialista, sobre la renuncia de Rolando Araya a esa instancia, producto de su salida del PLN. Con don Rolando Araya (por dicha no con doña Leny!) también tuve diferencias dentro del Partido, entre Liberacionistas. Nadie, puede poner en duda el Liberacionismo de Rolando Araya. A Rolando directamente lo vi recorriendo este país, incansable, como un soldado más, enfrentando el nefasto TLC y defendiendo la gran obra de Don Pepe, Don Chico, Don Daniel, y Don Luis Alberto. Rolando fue un soldado y compañero ejemplar en esa gesta del calibre de la Batalla de las Termópilas, que dio el pueblo de Costa Rica recientemente.

      Lleva razón Rolando. Tenía que irse Rolando del PLN! Tenía que irse por Liberacionista! Como lo dice en su carta que conocemos hoy: "Cuando un partido entrega sus principios, empieza su decadencia. Cuando pierde su ética, empieza su destrucción". Es triste pero solidamente cierto que: "De Liberación Nacional sólo queda un cascarón, instrumento de sus enemigos históricos". Como lo predijo Don Pepe en el 85: "Si estos ... llegan a tener poder, se acaba Liberación".

      Los verdaderos Liberacionistas se siguen marchando de ese partido secuestrado y prostituido por su cúpula. Es la única manera de defender la gran obra Liberacionista, la inmensa memoria de sus Fundadores, y de retomar la trinchera socialista democrática que necesita hacia adelante nuestra Costa Rica.