Las Casas Patrióticas, Casas para forjar la Ilusión

      El costarricense ha llegado a separarse totalmente de lo que llamamos “La política” con un gesto y una entonación despectiva, despreciativa que implica más bien, que no tiene nada que ver con nosotros ni con nuestra vida cotidiana y que, entre más lejos estemos, mejor porque nos ensucia. Participar en esa actividad es entendido casi como meterse en acciones delictivas o cuasi delictivas. No estar en política es mantenerse impoluto, libre de tentaciones detestables y acciones peores.
      Se ha perdido absolutamente la conexión que debe existir entre nosotros y la gente que conduce el país. Podría facilmente compararse a subirse a un autobus sin interesarnos en que condiciones está el chofer. No queremos ni volver a verlo pues su vida, su estado, su condición no nos interesa porque ad portas despreciamos o demeritamos su oficio. Jamás nos acercaríamos a él y nunca nos interesaríamos por lo que hace ni cómo lo hace. Su quehacer es muy bajo para nosotros. Creemos que todo en él es despreciable, y sobretodo que nuestra vida no tiene nada que ver con la suya, cuando realmente nuestra vida dentro de ese vehículo, no sólo tiene que ver, sino que ésta depende totalmente de ese conductor.

      Nos hemos convencido, porque nos han convencido, que los que manejan el volante de esta Patria no deben contar con nosotros y a la vez, nosotros “ganándonos los frijoles honradamente” podemos vivir sin importarnos quién esté al mando, ni cómo lo ejerce.

      Esto se ha logrado por dos razones , entre muchas otras, primero, porque a punta de darnos golpes y desilusiones nos han desanimado y la segunda porque es mejor para los , corruptos y vendepatrias convencernos de sutil manera a no participar.

      Una y otra son complementarias y ellos han sacado harto provecho de la situación. El camino así les ha quedado, hasta hoy, libre para hacer y deshacer con lo nuestro y lo de los futuros ciudadanos de este país que aún no nacen.

      Nunca un negocio se debiera dejar abandonado en manos de inescrupulosos gerentes si de eso obtuviéramos nuestro sustento. Así igual nunca la Patria se debe dejar abandonada en tales precarias condiciones gerenciales, pues no sólo de ella vivimos sino que en ella vivimos.

      Uno tras otro los encargados, nuestros empleados, los funcionarios gubernamentales podrán fallar permanentemente pero nosotros por ello no podemos jamás abandonar la Patria ni excusarnos a abandonar la lucha pues estamos obligados eternamente a cuidarla, a pesar de que ellos nos impidan conocer, con todos los medios a su alcance, sus nefastas y tenebrosas acciones en nuestra contra, pero más aún, contra de los débiles y menesteros que no alcanzan a ganarse los frijoles.

      La defensa de los más pobres no es nuestra opción es nuestra obligación.

      Si nosotros seguimos pensando y actuando igual, nadie podría asegurar así que los nuevos grupos políticos sean buenos y gesten el cambio que ansía y necesita la Patria El cambio está en nosotros mismos. Debemos participar jugando un papel importante, ya sea con ánimo de ser parte de los servidores del país o bien, como verdaderos y comprometidos jefes de aquellos que pretendan trabajar para nosotros.

      Si seguimos pensando que las cosas se arreglan solas o que “otros ” las arreglen debemos entender que nada se arreglará y todo irá cuesta abajo al despeñadero por culpa de nosotros mismos, nuestro desinterés y desidia. La participación debe ser comprometida pero sobretodo permanente. Sin nuestro cambio interno absolutamente nada cambiará.

      El cambio patrio radica en la ilusión personal de nuestro propio cambio.

      Alianza Patriótica como grupo nuevo le invita a traer su saco de ilusiones para servir a este país. A servir y a exigir. Los que estamos dentro estamos dispuestos a ambas cosas y necesitamos que ustedes lo hagan junto a nosotros. Participemos poniendo nuestros nombres y nuestro empeño a participar en los gobiernos locales y demás puestos nacionales. Debemos hacerlo en forma desprendida sin esperar nada a cambio y sin presionar o presionarse. Los invito a batir el barro, ¡ participemos ya!
      Alimentemos la ilusión que dé vida al cambio.

      Para tal efecto hemos ideado que su hogar albergue esa ilusión de participar para servir y ser parte en política. Cada casa de cada integrante de este grupo político podría ser, con su anuencia, un lugar donde se logre contribuir a nuestro cambio de actitud como persona y como población.

      Debe ser un centro de acopio de las grandes capacidades del costarricense y convertirse en la fuerza motora para que nazca esa ilusión de poner tales capacidades al servicio de nosotros mismos como ciudadanos políticos que somos.

      Les hemos llamado Casas Patrióticas y este nuevo modelo de vivir políticamente no es sino el símbolo de esa ilusión. La ilusión de ver el cambio que poco a poco debemos impulsar en nosotros y que ofrezca generosamente sus frutos a la Patria.

      Queremos que libremente usted ofrezca su casa para hacer política sana, distribuir conocimiento, procurar participacion, instrucción, liderazgo, ganas de ser parte, fomentar la creatividad personal, impulsar deseos de formar grupos de estudio para el cambio, entre muchas otras actividades.

      Yo estoy encargada de coordinar las acciones para contar con muchas casas patrioticas en todo el país y tengo la esperanza de tener miles de casas, como ilusiones existan , y sueño con que, a partir de febrero del 2010 estas casas estén más fortalecidas que ahora, pues la culminación de este proceso electoral no será para acabar con ellas sino para darles el necesario impulso para nacer, crecer y continuar vigorosamente.

      Esta lucha recién empieza, y su fuerza no radica en un grupo político sino en el corazón de cada uno de nosotros y nuestro corazón debe seguir palpitando mientras haya Patria que nos pida amor.