Anarquía es un término que proviene del griego y esta compuesto por dos partículas: An, que es equivalente a privativo, a ausencia, a inexistencia y Arkhe, que significa poder.
Cuando hablamos de anarquía, referido a la política, estamos hablando de falta de gobierno; de ausencia de orden, descontrol y caos en un estado, en un país o una colectividad, pero también de la falta de orden, falta de responsabilidad e incapacidad de quienes ostentan el poder en un momento determinado.
Cuando en una sociedad, se pierde la seguridad, hay crecimiento de la delincuencia, cuando en todos los medios de comunicación, todos los días, se habla de crímenes y asaltos, ajusticiamientos, violaciones, desfalcos, falsificaciones, agresiones, narcotráfico, corrupción; donde el estado no pone orden y no funciona, porque el mismo estado esta anarquizado y los jerarcas, de muy alto nivel, están solamente preocupados por darse almuerzos de seiscientos mil colones con dinero de nosotros; donde el ministro de la presidencia dispone como le da la gana de los dineros del BCIE; donde se vendió el Puerto de Caldera sobornando a los trabajadores y con igual técnica, contra viento y marea, se pretende vender los muelles de Limón; y se declara de interés público la explotación minera de cielo abierto en Las Crucitas, no importando el daño que produzca al país, a nuestra Constitución y a nuestra ecología; donde los dineros donados por Taiwán, para erradicar tugurios, se desaparecen sin explicación y permanecen los tugurios; donde se decide aumentar salarios desproporcionadamente a las altas jefaturas de la Caja del Seguro Social, pero se le niega un salario digno a los trabajadores comunes; donde duerme el sueño de los justos el proyecto de ley, para el desarrollo autónomo de los pueblos indígenas; donde el agua de Sardinal, en Guanacaste, hay que pelearla en las calles porque el estado está de acuerdo en que este recurso lo disfruten solo los grandes hoteles de inversionistas extranjeros, en campos de golf y piscinas, mientras el pueblo de Sardinal se muere de sed; donde se coge el dinero de Asignaciones Familiares, en un timo que llaman Fodesaf, y que curiosamente, lo toman para resolver las pequeñas deudas de pequeños campesino y, sin que nadie se diera cuenta, por arte de magia, casi accidentalmente, se entremezclaron con grandes deudas de millonarios y políticos, y las iban a pagar también, nadie ha podido dar una explicación racional y entonces como una cortina de humo, quieren cerrar el CNP, como si este fuera el gran responsable de los mal intencionados, irresponsables y corruptos; igual que el caso del exvicepresidente Casas, y el diputado Sánchez, que fabricaron un proyecto para aterrorizar a los que estábamos contra el TLC, violando todos los principios de moralidad, en un acto tiránico en contra de nuestra centenaria democracia, y ahora resulta que los dos son exonerados de toda responsabilidad porque, el documento del terror, fue obtenido sin permiso de ellos para que se usara como prueba en contra de su delito. ¿Verdad que es simpático? Esto no es ficción, es realidad.
Pero la situación es mas complicada cuando los que ejercen el gobierno se creen dueños del estado, como en el absolutismo de Luis XIV, que sin ningún sonrojo, decía: “El estado soy yo.” La ley era inexistente ante su voluntad. En tiempos de Nixon, algunos funcionarios del estado decían: “Nixon es el Presidente y lo que el ordene, es la ley.”
Una ves oí decir a Oscar Arias, que: “El poder corrompe y el poder absoluto, corrompe absolutamente.” Yo creo que él, en esto tiene la razón y sabe mucho. Pero la pregunta es; ¿La anarquía es corrupción? o ¿La corrupción es anarquía? ¿O ambas se complementan absolutamente? Piénselo y recordemos: Solo unidos seremos invencibles y los pueblos ante la tiranía, tienen la obligación de revelarse.